Nací …Crecí…Morí…

Mi nacimiento fue en el seno de una familia tradicional, de clase media-acomodada, cristiana católica. A través de la religión me adentré en la espiritualidad, tratando de entender lo que yo soy y lo que me rodea.

A la edad de doce años estudiando en un colegio del opus dei, tuve la certeza de que estaba destinado a entregar mi vida a lo divino, sin embargo mi vida dio un montón de vueltas. A la edad de 19 años tras una época de crisis a nivel físico y emocional, que me llevó a pasar un tiempo en hospitales, decidí comenzar a descubrir qué parte era verdad en mí y qué otras muchas partes habían venido impuestas en mi educación. Este proceso duró aproximadamente 7 años hasta que dejé los estudios que venía realizando de músico para embarcarme en un viaje por India, donde tuve la oportunidad de conocer a un montón de personas, entre ellos a Prem Baba, quién, sin yo entonces saberlo, sería un importante guía en mis años siguientes.

Al llegar de la India me embarqué de profesor en una proyecto escuela de educación en libertad. Donde tuve la oportunidad de observar en los/las más pequeños/as la naturaleza en sus primeros años, cómo y sobre qué acontecimientos vamos generando nuestra personalidad.

Tras la experiencia en aquel proyecto, decidí dedicarme a experimentarme, sentirme, descubrirme a tiempo completo, siempre buscando un equilibrio entre el dar y recibir. Todo aquello que la vida me está brindando no es para brindarlo con una copa al aire. Así en mi compromiso con la vida, dedicaba parte de mi tiempo a dar clases de Yoga y Meditación.

A su vez me embarqué en la experiencia tántrica que me acercó a lo que es hoy en día mi verdad. Tras una experiencia de despertar meditativo, me descubrí en mi ausencia de Yo y comencé a vivir una vida más plena, intensa, respirando cada inspiración y cada expulsión diciendo un gran SÍ a mi propia energía. Es en esta última etapa en la que me decidí a dedicar mi “dar” a través de organizar cursos de tantra, en los que decir SÍ a cada una de las realidades que a través de nuestras experiencias, vivimos.



Crecemos en presencia sólo cuando llegamos a abrazar nuestra inconsciencia