“Toc toc… está tu niña/o?”

Esta meditación puedes realizarla al anochecer.

La primera parte es una visualización:

  • Comenzando desde el momento presente visualizas tres momentos pasados. Uno de los últimos años, otro de tu adolescencia y otro de tu infancia. Cualquiera que te venga a la cabeza.
  • Vas al instante de tu nacimiento y te recreas en el imaginando-recordando cualquier tipo de detalle o sensación. Sintiendo la fragilidad de tu vida en aquel instante.
  • Visualizas la casa donde vivís en la infancia y observas qué había ahí, que ambiente, cómo se veía la vida desde ese lugar, cómo era tu familia… Hasta ir a un sitio en el que te sintieras a salvo.

La segunda: Una vez conectado con esa sensación de niño, te quedas con las manitas en el pecho como si lo abrazaras y expresas tu compromiso de cuidar este espacio.

Integras dentro del cuerpo del adulto este espacio de vulnerabilidad dentro de ti y observas la vida desde este lugar. Desde aquí, meditas en este lugar.

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